Pasta fresca de remolacha

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¡¡Puff!! pasan los días y que difícil me resulta actualizar el blog. Las obligaciones y las aficiones absorben mi tiempo, y mi pobrecita página se queda esperando a ver si le llega su turno.

Me pregunto como se las ingenian esos bloggers que son capaces de mantener un ritmo trepidante de publicaciones y me creo la obligación de alcanzar ese nivel pero, mientras no llegue un rayo atómico que me dote de super  poderes y me convierta en una “octopus woman”, tendré que aceptar mis limitaciones, a pesar de ser mujer y tener la capacidad de realizar varias cosas a la vez.

¡En fin! hoy más que receta, os cuento como hacer pasta rosa. En mi cesta de verduras ecológicas, han vuelto a venir remolachas y hay que buscar distintas formas de emplearlas.

La preparación de la masa es muy sencilla y no es necesario ser una experta amasadora. El estirado, si no cuentas con la máquina de pasta y lo haces con rodillo. Sí que puede resultar algo más pesado pero, si la tienes, lo cierto es que es fácil. Y para secar la pasta, si quieres hacer tallarines o espaguetis, no es necesario tener un soporte específico, unas perchas colgadas de los tiradores de la cocina o del respaldo de la silla, te pueden servir perfectamente.

Ingredientes:

300 gr. de sémola de trigo duro

2 huevos

50 gr de remolacha cocida.

Elaboración:

Si utilizas remolacha fresca, lavar bien y poner a cocer en una olla con agua hirviendo sin pelar. Cocer alrededor de una hora, dependiendo del tamaño y de la remolacha, puede estar antes o tardar algo más. Una vez cocida, retirar la piel, triturar para convertir en un puré fino y dejar enfriar. Reserva parte del líquido de la cocción por si fuese necesario añadir a la masa.

Amasado a mano:

En un bol, colocar la harina, hacer un hueco en el centro, y poner los huevos y la remolacha triturada dentro.

Aconsejo ponerse unos guantes para mezclar para no acabar con las uñas teñidas. Mezclar los ingredientes apretando con los dedos para que se integren bien. Dependiendo del tipo de harina que utilices, la absorción de ésta y el tamaño de los huevos puede ser necesario añadir algo más de líquido o algo más de harina. Como yo he utilizado sémola de trigo duro, me ha sido necesario añadir algo de líquido de la cocción de la remolacha.

Pasar la masa a la encimera y comenzar a amasar, estirando la masa con la palma de la mano y doblándola sobre sí misma. Repetir esta operación hasta que la masa se vuelva elástica y tenga un aspecto liso. No te llevará mucho tiempo.

Formar una bola y envolver en film de cocina. Guardar en el frigorífico entre 30 minutos y una hora

Amasado en thermomix:

Colocar los ingredientes en el vaso y mezclar durante 15 seg. a velocidad 6

Amasar 2 minutos vaso cerrado velocidad espiga.

Sacar la masa del vaso, formar una bola y envolver en film de cocina.

Guardar en el frigorífico entre 30 minutos y una hora.

Estirado con máquina de pasta:

Pasado la hora, preparar la máquina de hacer pasta, sacar la masa del frigorífico y dividir en 4 porciones. Mientras se trabaja con una porción, volver a guardar el resto en el frigorífico, envuelto en el film.

Enharinar la superficie de trabajo y colocar la porción de masa. Estirar con el rodillo, hasta que tenga un grosor suficiente para pasar por la ranura de la máquina.

Pasar la masa por la ranura más ancha, plegar los extremos llevándolos hasta la mitad  y volver a pasar de nuevo al mismo grosor. Realizar este paso unas tres veces, manteniendo el mismo grosor en la ranura y procurando darle forma rectangular. Después ir bajando la posición de la ruleta cada vez que pasemos nuestra masa para conseguir un grosor más fino, hasta alcanzar el grosor deseado. En algunas máquinas el número más alto corresponde con el grosor más ancho y, en otras, es al contrario. También hay máquinas que tienen más numeración que otras. La mía va del 1 al 7. Cuanto más bajes la numeración, más fina quedará la masa. Cuanto más fina, más fácil es que se rompa. Para mi gusto, en el grosor 3 ó 2, es suficiente.

Si notas que la masa está húmeda, espolvoréala con harina antes de pasar por los rodillos para evitar que la masa se pegue a la máquina

Si la tira se hiciese muy larga, corta por la mitad y continuar pasando cada trozo por separado.

Estirado con rodillo:

Si no dispones de máquina de pasta, puedes hacerlo con rodillo. Estira la masa con el rodillo, ejerciendo presión hacia el exterior para conseguir que se estire y afine. Plegar la masa y volver a estirar. Repetir el proceso de plegado y estirado varias veces hasta conseguir que la masa sea fina y elástica. Estirar con el rodillo hasta lograr el grosor deseado.

Una vez conseguido el grosor deseado, procederemos a cortar la masa. Si queremos hacer lasagna o canelones, cortaremos cuadrados o rectángulos con un cuchillo, procurando que tengan la misma medida. Se puede emplear una plantilla para conseguir que todas las placas nos salgan iguales. Colocar sobre un paño y dejar secar durante una hora.

Para espaguetis o tallarines, si tu máquina cuenta con el cortador para este tipo de pasta, sería colocarlo y pasar la tira de pasta. Separar las tiras de masa para evitar que se peguen. Colocar sobre un paño o bandeja o sobre un colgador de pasta.

Si no dispones de rodillo o la has estirado a mano, formar un rollo con la masa y, con un cuchillo, ir cortando rodajas de mayor o menor grosor, en función del tipo de pasta que quieras hacer. Desenrollar cada rodaja y colgar las tiras en un soporte para para pasta o sobre un paño enharinado y dejar secar durante una hora.

 Notas:

Podemos ponerla a cocer inmediatamente tras haberla cortado, no es necesario dejarla secar. En este caso con 1 ó 2 minutos de cocción será suficiente.

Se puede conservar en la nevera dos ó tres días, guardada en un tuper o en una bolsa de conservación.

La pasta fresca admite ser congelada. Déjala secar una hora y guárdala en el congelador en bolsas de congelación.

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