Tarta botella cocacola

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De vez en cuando no puedo resistirme a hacer elaboraciones que están fuera de mis habilidades manuales, una de estas ha sido el realizar esta tarta. Para empezar no domino la técnica para trabajar con chocolate y no consigo encontrar la fluidez adecuada para que la capa de chocolate sea del mismo grosor en toda la superficie que quiero cubrir. Pero como se me ponga entre ceja y ceja hacer una receta, aún conociendo mis escasas capacidades, no me quedo tranquila hasta que no la llevo a cabo.

A pesar de que el resultado no ha sido magnífico y se notan a simple vista los fallos del desmoldado y el corte estrepitoso que hice de la tarta, después de todo el esfuerzo que había hecho, con fracaso y repetición incluida, me parecía injusto no sacarla a la luz.

Así que os dejo con ello:

Ingredientes:

Un bizcocho de cocacola

Chocolate para fundir  (600 gr)

1 botella de cocacola de 1,5 l. vacía

Crema de queso para el relleno:

100 gr de mantequilla

200 gr de queso crema

100 gr de azúcar glas

1 cucharada de aroma de vainilla

Elaboración:

Quitar el tapón, la arandela y la etiqueta de papel de la botella, cuidando que no se rompa para luego utilizarlas. Reservar.

Lavar bien la botella por dentro y fuera.

Con un cúter,cortar un trozo de plástico y dejar una abertura en forma de rectángulo, lo suficientemente grande para que nos facilite el poder acomodar el bizcocho y el relleno.

Secar bien la botella por dentro para que no quede ningún resto de agua y que pueda estropear el chocolate cuando lo vertamos en la botella y volver a colocar el tapón.

Fundir el chocolate al baño maría o en el microondas y verter una parte en la abertura. Ir girando la botella para cubrir la botella con una primera capa de chocolate.  Colocar la botella con la abertura boca abajo y dejar que escurra el chocolate sobrante. Llevar a la nevera y dejar que el chocolate endurezca.

Dar una segunda capa, dejar de nuevo en la nevera para que el chocolate endurezca y dar otra capa más. Puede que con dos capas de chocolate consigas el grosor adecuado para tu tarta, dependerá de lo espeso que esté el chocolate cuando lo utilices.

Cortar el bizcocho en tiras finas e ir acomodándolas alrededor de la botella, pegando cada trozo al otro y ejerciendo un poco de presión para que no queden huecos y queden bien unidos.

Sobre el bizcocho, poner la crema de queso y rellenar dejando espacio suficiente para cubrir con otra capa de tiras de bizcocho.

Derretimos de nuevo el chocolate y cubrimos con él toda al abertura, procurando no cubrir los bordes del plástico, por ahí es por donde luego se cortará.

Llevar a la nevera y dejar que el chocolate endurezca bien, mejor dejar hasta el día siguiente.

Para retirar el plástico de la botella, introducir la punta de un cuchillo o cúter entre el plástico y el chocolate, en la parte donde va la etiqueta. Con mucho cuidado, ir cortando el plástico alrededor. Ayúdate con unas tijeras pequeñas. Una vez cortado el plástico todo alrededor, separamos el resto del plástico, tirando de ellos, con sumo cuidado, primero la parte de abajo y después la de arriba.

Colocar la arandela, el tapón y la etiqueta, y ya tenemos nuestra botella de pega de cocacola.

Conclusiones:

He de confesar, que no me ha convencido en exceso el resultado. Probado por separado, el bizcocho me parece de un sabor estupendo, esponjoso y húmedo. La crema de queso, es la favorita de uno de mis hijos y creo que también me queda bastante rica, pero con la cobertura de chocolate duro, la tarta me sabía prácticamente sólo a chocolate.  Soy consciente de que el fallo es mío, porque en varías partes de la tarta el grosor del chocolate era excesivo.

Desmoldar la tarta requiere una enorme paciencia y supongo que habilidad. Me costó lo que no está escrito, eso sin tener en cuenta, que tuve que repetir toda la tarta de nuevo, porque estando desmoldando, la tarta se me rompió, no sé si porque el bizcocho lo había empapado en almíbar y estaba muy blandito, o porque el chocolate no había endurecido lo suficiente, creo que fue esto más que lo primero o quizás, ambas cosas influyeron. ¡Os podéis imaginar mi cara! Eso me pasa por experimentar  y ponerme a trabajar con chocolate un día de verano. Afortunadamente me había quedado bizcocho y crema de relleno (había hecho el doble de la que indico) y, mi amor propio, no permitió sencillamente pasar y dejarlo estar.

Para no dejar huellas en el chocolate, es preferible ponerse unos guantes de látex para desmoldar, aún así, si se nota que el chocolate se empieza a ablandar, guardar de nuevo en la nevera y continuar cuando se haya endurecido. Lo dicho, esto requiere ¡paciencia!, ¡paciencia! y ¡paciencia!

El corte del plástico se realiza en la zona donde se colocará la etiqueta pues, a pesar que tengamos sumo cuidado, es imposible que el chocolate no quede rallado. De igual modo, la parte de atrás, la que hemos cubierto con chocolate para tapar la abertura, por mucho esmero y cuidado que tengas, tendrá un aspecto poco digno de lucir, por eso esta tarta se presenta tumbada, siendo la base, toda esa zona que no queremos que se vea.

En cuanto al corte, es difícil realizar un corte limpio debido a la dureza de chocolate (yo hice un destrozo), después leí un sistema para realizar el corte, que consiste en calentar un vaso de agua en el microondas e introducir el filo del cuchillo durante unos 10 minutos, secar y cortar la tarta con cuidado. Esto lo vi tarde y no pude probarlo.

 

 

 

 

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