Cheesecake de fresas

Antes de que acabe la temporada de fresas quería dejaros esta tarta. Ya sé que la tarta de queso con sirope o mermelada de fresas es archiconocida, pero esta cheesecake tiene una textura muy suave, como una mousse y me parece que está lo suficientemente rica como para incluirla en el blog.

Existe gran variedad de tartas de queso y formas de preparalas; cocidas al horno, sin cocción, preparadas con cuajada, gelatina, leche condensada, en fin, versiones para todos los gustos y todos los niveles. Son sencillas y rápidas de preparar y gustan a casi todo el mundo, menos a mi querido primogénito, que nunca come tartas, es así de rarito el muchacho, pero como el que no coma no atenta sobre su salud, no le obligamos, ya hacemos nosotros el esfuerzo de comernosla.

El sirope, casero, no solo sirve para cubrir la tarta. Forma también parte de la mezcla de la crema. Si quieres, puedes aumentar un poco más la cantidad de sirope que se añade a la mezcla, será algo más dulce, pero aun así no resulta empalagosa.

¡Id preparando los ingredientes y animaros, que os va a gustar!

Ingredientes:

Para el sirope de fresas:

100 gr de fresas

100 gr de agua

50 gr de azúcar

El zumo de 1/2 limón

Para la cheesecake:

Para la base de galletas:

100 gr de galletas tipo maría

50 gr de mantequilla

1 cucharada de canela

Para la crema:

150 gr de fresas + las de la decoración

250 gr de queso para untar

100 gr de mascarpone

1 yogur griego

50 gr de sirope de fresas

2 huevos

80 gr de azúcar

20 gr de maicena

Elaboración:

Para el sirope de fresas:

En un cazo verter el agua y el azúcar y llevar a ebullición. Mantener unos minutos hasta que el azúcar quede disuelto.

Triturar las fresas y añadir el zumo de 1/2 limón exprimido. Colar para retirar las semillas y verter en el cazo donde está el almíbar. Volver a poner al fuego y dejar que cueza despacio removiendo de vez en cuando hasta que espese.

Para la base de galletas:

Sobre un molde de aro desmontable de unos 16 ó 18 cm, colocar un círculo de papel de horno. Cerrar con el aro y recortar el papel sobrante.

Trocear las galletas y triturar con la ayuda de una picadora, robot o introduciendolas en una bolsa y aplastando con un rodillo. Añadir la canela en polvo y remover para mezclarla.

Derretir la mantequilla en el microondas unos segundos hasta derretirla. Verter sobre las galletas y mezclar hasta obtener una pasta homogénea.

Verter en el fondo del molde y extender por todo el fondo, presionando con ayuda de una cuchara, hasta obtener una capa uniforme. Reservar en el frigorífico unos 20-30 minutos.

Para la crema del relleno:

Precalentar el hono a 160º C con calor arriba o abajo, o solo con calor por abajo.

Batir el queso de untar con el mascarpone y el azúcar hasta obtener una mezcla lisa.

Incorporar el yogur y, a continuación, los huevos de uno en uno. No añadir el otro hasta que el primero se haya incorporado bien a la mezcla.

Añadir 50 gr del sirope de fresas, mezclar y añadir la maicena. Batir hasta que esté bien integrada. Reservar

 

Cortar las fresas en en rodajas y colocar en la base de galletas.

Verter la crema de queso y sirope sobre la base y llevar al horno. Para evitar que la capa superior de la tarta coja demasiado color tostado, puedes cubrir el molde con papel de aluminio.

Colocar en el carril central y hornear a 160º durante los primeros 15 minutos.

Bajar la temperatura del horno a 120º y continuar la cocción unos 45 minutos más. Comprobar la cocción con un palillo.

Recordar que en este tipo de tartas el centro tendrá aspecto de estar algo líquido, y si mueves el molde debe temblar un poco.

Dejar enfriar dentro del horno y, una vez fría, guardar en la nevera unas 24 h.

 

Cuando se vaya a consumir y  antes de servir, bañar con parte o el total del sirope que teníamos reservado y adornar con fresas si se quiere.

Cortar en porciones y servir.

 

 

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