Huesos de Santo

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Ya que publiqué una entrada con referencias al día de Halloween, me parece que corresponde hacer lo mismo con el día de los Todos los Santos. Al fin y al cabo es una fiesta más tradicional y más nuestra, aunque ni defiendo ni rechazo ninguna de las dos, y cada cual que celebre la que más le apetezca.

La celebración del Día de los Santos, es una fiesta religiosa. La Iglesia primitiva tenía por costumbre celebrar el aniversario de la muerte de un mártir en su lugar de martirio. Normalmente, los grupos de mártires morían el mismo día, lo que condujo a una celebración común. La persecución cristiana llegó a ser tan grande en el Imperio Romano, y el número de mártires tan elevado que creyendo la Iglesia que debía venerar a sus mártires, asignó un día único para ello.

Lo que se celebra en este día es que todos aquellos difuntos, que habiendo superado el Purgatorio, gozan ya de la vida eterna junto a Dios.

En España, está tradición se celebra con la visita a los cementerios, dejando flores en las tumbas y rezando por ellos. Y como no hay celebración que se precie que no se acompañe de comida, pues para este día, se suele tomar Huesos de Santo, que es un dulce de mazapán, relleno de yema pastelera, y los buñuelos de  viento, una masa de harina frita, rellena de crema. En la zona del Levante son típicos los panellets.

Personalmente y a pesar de que me gusta conservar las tradiciones, desde hace unos años, no cumplo con las costumbre de esta fiesta, no encuentro sentido a la visita al cementerio para venerar a los muertos, pensar en mis seres queridos bajo una lápida, además de tristeza, me da bastante repelús.

Y en cuanto a lo gastronómico tampoco solemos tomar los dulces típicos de este día. Sin embargo, en esta ocasión he hecho un gran esfuerzo (principalmente por la falta de tiempo) para poder dejar testigo de uno de las recetas de tradición,  “Los huesos de Santo”

La receta es algo laboriosa, pues el manejo del mazapán, tiene su complicación, y formar los huesos lleva su tiempo.

Ingredientes:

Para el mazapán:

130 gr de almendra molida

150 gr de azúcar

75 gr de agua

Para la yema pastelera;

65 gr de yemas (4 yemas)

65 gr. de azúcar

40 gr de agua

6 gr (una cucharadita de maicena (opcional)

Una pizca de colorante alimentario (opcional)

Elaboración:

Empezaremos primero haciendo la yema pastelera:

Ponemos el azúcar en un cazo y añadimos casi la totalidad del agua (unos 30 g). Ponemos al fuego, y esperamos hasta que el azúcar se haya disuelto y tenga algo de densidad. Si tenemos un termómetro, dejar hasta que alcance los 100º.

Colocar las yemas en un bol que pueda ir al microondas, porque la crema la coceremos en el microondas.

Batimos las yemas ligeramente y añadimos el resto del agua y la maicena, si la utilizamos, y pasamos por un colador para retirar la telilla que los recubre. Si queremos conseguir un tono más amarillo en la crema, añadir una pizca de colorante alimentario y mezclar.

Sobre la yemas, vamos añadiendo el almíbar que hemos preparado, sin dejar de remover con las varillas, mientras vamos vertiéndolo.

Introducimos el bol en el microondas y cocemos a máxima potencia, a intervalos de 15-20 segundo, sacándolo y removiendo, cada vez, con las varillas. Para esta cantidad, en 2-3 minutos estará. El tiempo dependerá de tu microondas.

Sacar, remover con las varillas, y cubrir con film  o meter en una manga pastelera y dejar enfriar

 

Mazapán:

Hacer un almíbar con el azúcar y el agua. Cocer hasta que llegue a hervir y el azúcar se haya disuelto.

A la almendra le pasa como a la harina, no todas admiten la misma cantidad de líquido, por ello vamos añadiendo el almíbar poco a poco y mezclando. Por eso es conveniente preparar algo más de cantidad de almíbar, puede que no sea necesario utilizar todo. Si la mezcla queda muy seca y se desmiga, será necesario añadir más almíbar, si por el contrario , quedase muy líquida, habría que añadir más almendra.

La masa debe quedar algo pegajosa, pero manejable y que no se desmigue.

Cubrimos con film y dejamos que enfríe. Tardará alrededor de una hora.

Para facilitarnos el estirar el mazapán, lo haremos entre dos láminas de papel de horno, o entre dos plásticos, espolvoreando azúcar glass sobre el papel de abajo y sobre la masa.

Estiramos hasta tener un grosor de unos 3 mm aproximadamente.

Con una brocheta, se puede marcar la masa para que queden con los surcos típicos o dejarlos lisos.

Recortar los bordes para que las porciones salgan iguales.

Con los restos de masa que se recortan, unir y conservar envuelto en film, para luego después, estirar esa masa.

Cortar tiras de una 5-6 cm de ancho.

Cortar rectángulos de unos 5 x 7 cm. aprox.

Espolvorear de azúcar glass y enrollar, ayudándose de un palo o algún utensilio cilíndrico, yo he utilizado el rabo de una cuchara de madera.

En lugar de cortar los rectángulos, también se puede ir enrollando sobre la tira e ir cortándolos, conforme vamos enrollando. Esta es la parte más complicada, porque la masa se rompe con facilidad.

Unimos los extremos bien, si es necesario,mojar los bordes con un poco de agua, para que nos facilite el unirlos, y si algún trozo se nos rompe, volver a pegar con cuiddado.

Dejar secar  los cilindros de pie, durante unos dos o tres horas.

Una vez secos, proceder a rellenarlos con la yema pastelera. Para ello, colocamos la crema en una manga pastelera, con boquilla lisa, y la introduciomos con cuidado por uno de los orificios de los cilindros de mazapán,  y después rellenamos por el otro orificio. hasta finalizar con todos,

Para el glaseado, mezclamos en un bol el azúcar glass con el agua y vamos introduciendo los huesos en él para bañarlos.

Dejamos secar en una rejilla hasta que la glasa haya secado bien.

Y tachán!! Nuestros huesitos ya están.

 

 

 

 

 

 

 

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