Helado de rosas

Ya os hablé de este helado y por fin he sacado tiempo para poder fotografiar el paso a paso y compartir esta receta con vosotros.

Mientras comienzo esta entrada, la tele me recuerda que la inmensa mayoría de los mortales se encuentra de vacaciones,  con imágenes de gente en la playa y tostándose al sol bajo los rayos solares. La noticia es la de que la gente no se desconecta del móvil ni tan siquiera en vacaciones. Tontería o no, me sirve de consuelo creer que al otro lado sigue habiendo alguién a pesar de estar en agosto.

No me importa trabajar en agosto, hasta lo prefiero. No encontrar atasco y aparcar en la puerta es todo un lujo del que solo se puede disfrutar en los meses de agosto. Lo único que me gustaría es que hubiera unos cuantos grados menos, para disfrutar de las largas tardes y de la calle sin morir de asfixia, pero como la felicidad completa es difícil de alcanzar, me quedaré con lo positivo , alguna ventaja tenemos que tener los que seguimos trabajando durante este mes.

Cada vez que hago fotos de los helados, pienso que debería hacerlas en invierno y evitar el agobio que me produce  que el helado se derrita tan rápidamente, pero al final siempre acabo dejando los helados para el verano e intentando ingeniármelas para conseguir que la bolas me aguanten, eso y acabar pringándome y rechupetenado lo que se me derrite.

Y sigo sumando helados…

Ingredientes:

200 gr de pétalos de rosas frescas comestibles

ó 16 gr de pétalos de rosas secas

200 gr de azúcar blanco

400 gr de agua

75 gr de zumo de naranja

300 gr de nata para montar

1 cucharadita de vainilla líquida (opcional)

Elaboración:

Colocar en un cazo el azúcar y el agua y  la vainilla si la utilizas. Llevar a ebullición. Hervir durante unos cinco minutos, hasta que se disuelva el azúcar.

Colocar las hojas de rosas en un recipiente (yo he utilizado rosas secas) y verter el almíbar caliente sobre ellas.

Cubrir y dejar enfríar. Guardar en el frigorífico durante unas horas o durante toda la noche. Sacar, colar y apretar bien los pétalos para extraer el líquido que tienen retenido.

Exprimir las naranjas, colar el zumo y añadir al líquido de rosas. Este almíbar puede conservarse en la nevera varios días, hasta el momento de finalizar el helado

Antes de montar la nata, conviene meter el bol y las varillas en el frigorífico o en el congelador para que esté bien frío. La nata también debe estar fría.

Montar la nata, es suficiente con que esté semimontada.

Ir añadiendo el almíbar de rosas a la nata y terminar de mezclar bien con las varillas.

Poner la heladora en marcha y verter la mezcla de rosas en ella.

Mantecar durante unos 30 minutos aproximadamente.

Una vez terminado, pasar el helado a un tupper, cubrir con papel horno o film, colocar la tapa y llevar al congelador para que termine de hacerse el helado.

Si no dispones de heladora, una vez hecha la mezcla, llevar al congelador, sacar cada hora y batirla para evitar la cristalización.

Conservar en el congelador hasta el momento de consumir.

 

Notas:

Puedes utilizar zumo de naranja o zumo de limón. Con el zumo de naranja, el sabor a rosas será más suave, para mi gusto, más rico. El color del helado también quedará más pálido. Si utilizas zumo de limón, utiliza solo el zumo de un limón, el sabor a rosas será más intenso y el color también será más fuerte, aunque el color dependerá de los pétalos de rosas, en mi caso y como se puede ver en las fotos era bastante fuerte.

Los pétalos de rosas secas los compro en un almacén de frutos secor en el polígono de Hormigueras, creo que se llama Sadulfri. Estoy deseando que llegue septiembre y vuelvan a recibir, pues se les había acabado, para experimentar con otras recetas. No es fácil encontrar rosas comestibles en el mercado, pero si tienes la suerte de tener un rosal, os aseguro que es un helado interesante y fácil de hacer.

Tengo pendiente de experimetar preparar este helado con agua de rosas o aroma de rosas, aún no he podido probarlo, pero en cuanto pueda añadiré los resultado a esta entrada.

 

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