Helado de sobao pasiego

Después de unas semanas de abandono, sin publicar nada y por supuesto por motivos ajenos a mi voluntad, como unas pequeñas vacaciones, vamos a ver si cogemos ritmo y vuelvo a publicar con un poco de continuidad ¡Cámara en mano! ¡Preparados! ¡Listos! ¡Dispara! (click)

Antes de que acabe el verano me gustaría incluir en el recetario la receta de helado de rosas y un granizado de chocolate, pero unos días por Cantabria han hecho que este helado se haya colado en la lista.

Sí, parte de esos días de desconexión los hemos pasado en Cantabria. Es posible que si tuviera que cambiar mi lugar de residencia, y una de esas opciones fuera irme a Santander, no tendría ningún inconveniente. Asturias, Cantabria, son dos zonas que me encantan y una buena opción para pasar unos días de vacaciones. No me importa su meteorología a la hora de decidir viajar a esta zona, es más, diría que esos días nublados junto a esos valles pasiegos, en mi caso, me serenan y calman, y producen un efecto beneficioso en mi salud mental (aquí un emoticono sonriendo). Puede también que haya una querencia o simpatía hacía la zona, pues mi primer viaje económicamente independiente fue por estos lugares y, sin duda, me traen recuerdos gratos y sensaciones agradables, ¡madre mía, no montamos y desmontamos veces la tienda de campaña!, una tienda que se componía de 2 sacos enormes, uno el de los hierros y otro el de la propia tienda, y que pesaban lo que no está escrito. Cogimos tanta práctica en montar y desmontar que llegamos a batir récord. Después llegamos a comprarnos una tienda de campaña más manejable y fácil de montar, pero ahora ya nos hemos vuelto cómodos y hemos dejado el campismo para mejor ocasión.

Esta vez nos alojamos en un hotel rural, alejado del mundanal ruido,  cuya playa más cercana, tenía un cartel que rezaba “playa rural” y  lo era, olía, literalmente, a vaca. Esta pequeña incomodidad la solventamos sin problemas, trasladándonos a una playa algo más alejada, pero más enfocada al urbanita. Debo de agradecer al dueño del hotel, las recomendaciones de las visitas que nos recomendó, alguna de las cuales han quedado pendientes y que tendremos que realizar en cuanto haya alguna posibilidad.

Volvimos a visitar Liérganes, lo descubrimos por casualidad en ese primer viaje que os comentaba y nos apetecía volver, y nos volvió a encantar, sus casonas de piedras con sus balconadas llenas de flores y el río Miera que transcurre por la población y que apoya al balneario que se encuentra en pleno centro. Además del encanto de estas bellas casonas, una de las cosas que más nos sorprende es lo cuidadas que se encuentras todas, no hay o, al menos no encontramos, ninguna casa en mal estado o destruida.

Por supuesto no es el único pueblo de bellas casonas, pero el mencionar éste, en concreto, es para mencionar un par de sitios donde realizar alguna compra. La tienda de cerámica “El Alfar”, en la que por supuesto acudimos para adquirir alguna pieza que sirva para el atrezzo de mis composiciones. Encontramos al padre de las chicas que hoy regentan la tienda, un coleccionista de cerámica que ha creado un pequeño museo para exhibir su colección de cerámica y, que tuvo a bien enseñarnos. Una habitación al lado de la tienda, donde guarda su colección de años, cerámicas de distintas regiones, con algunas piezas originales y distintas réplicas de otras piezas significativas, y una gran cantidad de piezas talaveranas. Nosotros adquirimos unas piezas de la zona con adornos pintados en azul, y el sr. nos explicó que unos estaban pintados a pincel y otros a esponja. Una recomendación si visitáis el pueblo.

La otra compra tiene que ver con la gastronomía y como consecuencia de la búsqueda de comprar mantequilla pasiega para la elaboración de sobaos. A unos pocos Kms de Liérganes, en la carretera de La Cáveda a Liérganes, se encuentra La Pasiega de Peña Pelada, una fábrica artesanal de quesos y mantequillas. A pesar de las dificultades y la que tuvimos que organizar para luego trasladarla en el viaje con las temperaturas veraniegas, nos vinimos con nuestra compra hecha, ya que los precios de venta eran bastantes razonables. Ahora solo queda darle uso y ver el resultado con unos buenos sobaos.

Y por supuesto y como podréis comprobar por la receta, no podría falta incluir en nuestra compra los famosos sobaos pasiegos, que han dado pie a la receta de hoy

Ingredientes:

500 gr de leche entera

300 gr de nata con 35% m.g.

150 gr de azúcar glass

10 gr de glucosa

5 gr de estabilizante para helados

175 gr de sobao pasiego

Elaboración:

Tradicional:

Mezclar la leche y la nata

Mezclar el azúcar, el estabilizante y la glucosa

En una picadora o molinillo triturar 100 gr de sobao pasiego. Añadir el azúcar mezclada con el estabilizante y la glucosa y volver a moler para que se mezclen los ingredientes. Reservar en un recipiente o bol al que le podamos añadir después la leche con la nata.

Colocar la leche con la lata en un cazo y llevar al fuego. Cuando vaya a romper a hervir, retirar y verter sobre la mezcla de sobao y azúcar en varios golpes, removiendo a la vez con una cuchara.

Verter de nuevo en el cazo y llevar de nuevo al fuego. Remover continuamente sin que llegue a hervir en ningún momento hasta que notemos que la crema empieza a espesar. Si puedes tomar la temperatura de la crema con un termómetro, ésta debe estar entre los 80º-85º.

Retirar el cazo del fuego, y batir la mezcla con una varillas o batidor durante unos cinco minutos, para conseguir que la mezcla enfríe más rápidamente.

Colocar la crema en un recipiente, cubrir con film de cocina, pegado a la crema y dejar enfriar.

Una vez enfriada la crema, guardar en el frigorífico entre 12 a 24 horas, a una temperatura entre 2ºC a 5ºC para que se produzca la maduración del helado.

Sacar la crema del frigorífico y con la batidora o varillas, batirla durante unos 30 segundos.

Conectar la heladera y, en marcha, ir vertiendo despacio la crema por el bocal para que no se derrame fuera.

Dejar que se haga el helado durante unos 30 minutos aproximadamente

Cuando el helado ya esté hecho, cortar los 75 gr de sobao pasiego restantes en trozos e ir introduciendo por el bocal de la heladora, para que se mezcle con el helado. Puedes también sacar el helado de la máquina y mezclar con una paleta los trozos de sobao.

Verter el helado en un tupper, cubrir con film o papel de horno, colocar la tapa y guardar en el congelador para que termine de congelarse.

Thermomix:

Colocar el azúcar, si es granulado, en el vaso y programar 20 segundos a velocidad 10.

Incorporar 100 gr de sobao pasiego, y volver a programar 10 seg.a velocidad 4.

Añadir el resto de los ingredientes (excepto los 75 gr de sobao restantes) y mezclar 10 seg. a veloc.4.

Después programar 8 minutos, temp. 90º y veloc. 4.

Dejar la crema dentro del vaso, y esperar a que baje un poco la temperatura. Batir durante unos 5 minutos a vel. 2.

Colocar la crema en un recipiente, cubrir con film de cocina, pegado a la crema y dejar enfriar.

Una vez enfriada la crema, guardar en el frigorífico entre 12 a 24 horas, a una temperatura entre 2ºC a 5ºC para que se produzca la maduración del helado.

Sacar la crema del frigorífico, verter en el vaso de la thermomix y batir durante unos 30 segundos a veloc. 2

Conectar la heladera, y en marcha ir vertiendo despacio la crema por el bocal para que no se derrame fuera.

Dejar que se haga el helado durante unos 30 minutos aproximadamente

Cuando el helado ya esté hecho, cortar los 75 gr de sobao pasiego restantes en trozos e ir introduciendo por el bocal de la heladora, para que se mezcle con el helado. Puedes también sacar el helado de la máquina y mezclar con una paleta los trozos de sobao.

Verter el helado en un tupper, cubrir con film o papel de horno, colocar la tapa y guardar en el congelador durante unas horas para que termine de congelarse.

Cuando se vaya a tomar el helado y, si éste ha permanecido muchas horas en el congelador, conviene sacarlo un rato antes del congelador y dejarlo en la nevera para que se ablande un poco.

Notas:

En la foto de los ingredientes podréis ver que la nata que aparece es más espesa, eso es porque utilicé nata fresca, pero se puede utilizar la nata normal de montar.

El estabilizante para helado y la glucosa los adquiero a través de tiendas online, aunque cada vez es más fácil encontrarlo en tiendas físicas. Son productos que favorecen y ayudan a evitar la cristalización del helado, pero si no te gusta utilizar este tipo o te cuesta o no te compensa pedirlos online, puedes sustituir la glucosa por miel y el establizante por harina de maiz, fécula de patata, leche en polvo o gelatina.

Deja un comentario