Orejas de fraile

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Estamos ya en pleno ecuador carnavalesco y no quería dejar pasar la oportunidad para hacer una receta tradicional de estas celebraciones. Debo de reconocer que en mi casa no ha habido tradición, o al menos yo no la recuerdo, de preparar dulces para carnaval, quizás porque en mi pueblo los carnavales se celebraban en las fiestas navideñas, después de Navidad y antes de Nochevieja, y los dulces fritos típicos de estas fechas los asocio más a Semana Santa.

Este tipo de celebraciones se cree que pueden tener su origen en las fiestas paganas, pero fue con la expansión cristiana cuando adquirió mayor auge y cuando se les dio el nombre de Carnaval, cuyo significado es algo así como quitar la carne. Antes de comenzar la Cuaresma, en la que la obligación de hacer penitencia, la prohibición de comer carne y la exigencia de una vida más ordenada y de mayor recogimiento, se concedían tres días de fiestas, previos al miércoles de ceniza, donde se permitía todo tipo de excesos y, posiblemente, para mantener el anonimato fue de donde surgió la costumbre de disfrazarse y utilizar máscaras.

Hoy en día, la prohibición de comer carne ya no es tal y,  aunque todavía se conserva algo de la costumbre de no comer carne todos los viernes de Cuaresma, es algo que prácticamente ha desaparecido. Aunque los motivos que dieron lugar a esta celebración ya no existen, si seguimos manteniendo la tradición del Carnaval como celebración previa a la Cuaresma, la ocasión la pinta calva, y si podemos aprovechar la ocasión para estar de fiesta, ¿por qué lo vamos a evitar?. Como diría la tía Pascualina. “Para vestirse y salir de casa, cualquier excusa vale para la Blasa”, y si además podemos colaborar a mantener las tradiciones gastronómicas, pues mejor.

La receta de las orejas de fraile que os dejo, es una masa cercana a una masa de pan, que se estira hasta dejarla muy fina y se fríe. Es más típica de las provincias del norte, sobre todo de la zona de Galicia. He visto que  Castilla-La Mancha (mi tierra), se prepara esta receta pero es una masa más cercana a una bechamel y se echa en el aceite, ayudándose de un cucharón. Esta forma de hacerlas, no lo he probado, por lo que no puede decir si es mejor uno u otro método.

Y ahora ya sí, la receta:

Ingredientes:

Para unos 22 unidades

250 gr de harina

1 huevo

55 gr de mantequilla o manteca

50 gr de leche

Ralladura de naranja

Esencia de anís

Azúcar para espolvorear

Aceite de girasol para freír

Elaboración:

Batir el huevo, añadir la ralladura de naranja, la leche, la mantequilla derretida y unas gotas de esencia de anís.

Ir añadiendo la harina poco a poco hasta conseguir una masa lisa y manejable. En función de la absorción de la harina, puede ser necesario no utilizar toda la harina, o por el contrario añadir un poquito más de leche. A éstas, yo le he añadido 15 ml. de zumo de naranja.

Una vez se haya integrado bien la harina, sacar a la encimera y comenzar a amasar. Se puede amasar con máquina, pero lo cierto que es una masa muy fácil de trabajar.  Ve doblando y estirando la masa con la base de la palma de la mano. Gira y repite la misma operación. Amasa durante unos cinco minutos, forma y una bola y, si es posible, dejar reposar durante una hora a temperatura ambiente, o dos o tres horas en el frigorífico.

Formar bolas del tamaño de una nuez, de un peso aprox. de 20 gr.  e ir depositándolas sobre la encimera. Cubrir con un paño  para que la masa no se reseque. Tomar las bolas que vayamos a estirar y mantener el resto cubiertas.

Poner a calentar abundante aceite en una sartén. Recomiendo utilizar aceite de girasol o aceite de oliva suave, para que no transfiera demasiado sabor. Mantener el aceite a una temperatura suave, no conviene que humee para que no se queme.

Untar ligeramente de aceite la encimera y el rodillo. Tomar una de las bolitas de masa y estirar con el rodillo hasta dejarlas muy finitas. La masa no ofrece resistencia y se estiran con facilidad. Al estar untada la encimera de aceite no se pegarán.

Estirar en tandas de dos o tres y verter en el aceite. Para darle la forma de oreja, empujar en el centro de uno de los lados hacia dentro con el mango de una cuchara. Cuando se haya dorado por una lado, dar la vuelta y dorar por el otro lado. Una vez fritas por los dos lados, sacar y depositar en una fuente, sobre papel absorbente y dejar enfriar.

Mientras se van friendo, vamos estirando las siguientes bolas que vayamos a freír. Hacer lo mismo con el resto de masa hasta finalizar.

Una vez frías, espolvorear con azúcar y ya podemos tomar o guardar para servirlas más tarde.

Notas:

La harina que he utilizado es harina floja o de repostería.

Como materia grasa, lo tradicional es utilizar manteca de cerdo, pero puedes sustituirlo por mantequilla o aceite.

Es habitual añadir un poquito de anís, como yo no tenía he usado esencia de anís. Puedes utilizar otro licor que tengas disponible.

En lugar de leche, puedes utilizar agua, o prueba a sustituirlo por zumo de naranja.

 

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