Bizcochá

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Tenía la intención de publicar alguna receta salada, pero las circunstancias mandan y, como el lunes pasado, fiesta de la Almudena, no trabajamos, aprovechamos el día para ir a Alcázar y de paso venir cargados con algunas viandas, entre ellas nuestras ricas tortas de bizcocho (tortas de Alcázar). Y como la ocasión la pintan calva, ¿como no utilizar algunas para preparar un postre típico de mi pueblo? “La bizcochá”.

El origen de la bizcochá no lo conozco, pero el de las tortas de bizcocho, se debe a las monjas clarisas, que fundaron el convento de Santa Clara en Alcázar de San Juan y, entre sus muchos dulces, elaboraban en sus obradores estas tortas, hasta que en en el siglo XIX las leyes liberales prohibieron el ingreso de más religiosas en este convento, dando lugar al empobrecimiento del mismo hasta que, finalmente, lo cerraron. Sin embargo, estas monjas, antes de irse, le dejaron su receta al pueblo.

Con la inauguración de la linea de ferrocarril Madrid-Alicante, que trajo a Isabel II a este pueblo y a la cual se le obsequió con estas tortas, y debido al importante nudo ferroviario  que se estableció en este pueblo, que unía sur y Levante (ahora ya no tanto con el cambio de la linea del Ave) los viajeros se veían obligados hacer grandes paradas y transbordos en su estación, aprovechando los mozos para vender las tortas típicas del pueblo, con lo que se consiguió que nuestras tortas fuesen famosas y conocidas más allá de la población, siendo veneradas y apreciadas por aquellos que las probaban. En los anales de Alcázar, se encuentra la anécdota de que “Estrella”, insigne alcalde, pasando el Rey Alfonso XIII por el pueblo y parando en la estación fue a presentar sus respetos a su majestad y entregándole unas docenas de tortas lo acompaño con un “…esto pa la Victoria y pa los chicos”. … Algo tuvo que haber pues “Las Canteras” fue proveedor oficial de la casa real. Y para no desmerecer, nombrar, también, las tortas de Espinosa (“coma tortas de Espinosa y no comerá otra cosa”) y las de Román Alaminos.

No cometo ningún error ni falta de ortografía con el nombre de la receta, a los oriundos no les escucharás decir “bizcochada”, que es lo que parece ser correcto, sino “bizcochá” y así es como quiero que figure.  Es un postre de una elaboración sencilla, pues se trata de remojar las tortas en leche, en la que se ha infusionado, limón, canela y azúcar.

Es frecuente que te sirvan una única torta en un plato con leche. Sin embargo, a mí me gusta cuando se ponen en una fuente y montar unas sobre otras, ese pegote gordo, remojado y con sabor a canela me sabe mucho más rico, que el trozo de una sola torta. Es como cuando te tomas una croqueta cogiéndola con los dedos, a comerla correctamente con tenedor, donde va a parar…. manías de una. También puede tomarse templada, sin embargo, a mí me gusta tomarla muy fría. Probad y elegir como os guste a vosotros.

En algún momento decidí probar a ponerle, además, nata y a cocerla también con cáscara de naranja. A mí me parece que está más rica, total un poquito más de calorías, ¿que más dá?, pero si quieres conservar la tradición, hazlo como toda la vida solamente con leche, que igualmente estará divina.

Por último deciros, que para hacer este postre, es importante que las tortas sean las auténticas de Alcázar, y si es posible de “Las Canteras”, pues aquí en Madrid en algunos supermercados he visto algo que te venden como tortas de Alcázar y que no tienen nada que ver. Aquí, las he visto en  El Corte Inglés, alguna vez, en alguna otra tienda, pero ahora mismo no recuerdo. Las tortas de Alcázar son un bizcocho cuyos ingredientes son harina, huevo y azúcar, que se hornean sobre un trozo de papel y se bañan con un glaseado. No llevan levadura, pero son tiernas y suaves, y se comen sin sentir.

La bizcochá un postre que sin duda te agradará. Y la receta ahí va:

Ingredientes:

6 o 7 tortas de bizcocho de “Las Canteras”

800 g a 1 litro de leche entera

250 gr de nata

70 gr. de azúcar

Corteza de limón

Corteza de naranja

1 rama de canela

Elaboración:

En un cazo poner la leche, la nata, el azúcar, la canela, y las cascaras de limón y naranja al fuego hasta llegar a ebullición. Apagar y dejar en infusión unos 15 ó 20 minutos.

Colocar las tortas de bizcocho en una fuente grande y regar con la leche, colándola a través de un colador (lógico ¿no?).

Espolvorear de canela, dejar enfriar y guardar en el frigorífico para tomarla bien fría

 Notas:

Con estas cantidades, pueden comer unas 6 personas. Si lo prefieres, puedes hacerlo de forma individual y presentarlo cada torta en su plato hondo, debidamente regada y espolvoreada, aunque si quieres hacer una cantidad grande, mucho más difícil para guardar tanto plato en el frigorífico.

Las cantidades de leche y azúcar se pueden modificar al gusto, dependiendo de si te gusta más o menos líquido, y más o menos dulce.

Espero que os guste y la disfrutéis.

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